domingo, 1 de mayo de 2016

Me veo una vez más en la obligación de escribir delante de mi nuevo portátil, primero y único espero. Esto de depender de las tecnologías va in crescendo y no me gusta nada. Parece que al cabo del día dedico mi atención en ellas y en los demás. Sobre todo me preocupa que me distraigan tanto de mi camino y olvide a mi querido y odiado violín. Sé que tengo el don de la música en menor o mayor medida pero me da por pensar que podría ser actor porno. Pero si no sé ni cuándo fue la última vez que follé decentemente…

Mi vida podría ser un caos pero hay unas personas que lo evitan. Hablo de mi  madre pendiente de mí, de mi padre el cocinero, de mi hermana la sabia y del Lalico que no es capaz de juzgarme. Últimamente también ha aparecido Susi como una amiga que vale su peso en oro.

No sé qué contarle a esta hoja tan perfecta de Word; tendría más gracia si fuera una hoja de papel a plena luz del día y usando mi propia letra. Sigo pensando que esta vida no está tan mal y hay que vivirla a toda costa. Da igual que la gente te deje tirado, que la batería se esté agotando, que no apruebes, etc. Porque lo que importa es fracasar mejor y sonreírle a la vida y tener sentido de autocrítica.

Y es que (me encanta este conector) no somos nosotros los que hablamos, solo es nuestro orgullo el que insiste. No entiendo como un sueño se puede ver truncado por la cifra que ponga una persona y reduzca todas tus expectativas y las aplace a un año.

Lo del porno me hace tilín porque es en plan ir en rebeldía de lo que son las apariencias de la gente, como si follar solo estuviera reservado a unos pocos. Te da mucha libertad pero la mayoría de las veces el argumento es ridículo.


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